El viaje del héroe: la vida como camino

La vida como camino es quizá la metáfora más grande de todos los tiempos. En ella podemos recoger todo lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos como seres humanos. En este viaje del héroe podemos describir los altos y los bajos, los momentos de soledad y los de compañía, los obstáculos y los vientos a favor.

Muchas tradiciones, escuelas y filosofías han utilizado esta comparación de forma más o menos explícita. Es un recurso muy completo que permite incluir en su interior los símbolos que nos hablan de todos los recovecos de la experiencia humana.

El viaje del héroe

El viaje del héroe o monomito es un concepto creado por el antropólogo estadounidense Joseph Campbell para definir la estructura básica que subyace a muchos relatos de diferentes culturas del mundo. Podríamos decir que es la síntesis de esta metáfora de la vida como camino reflejada en todos esos mitos.

viaje del héroe
Viaje del héroe

Etapas del viaje del héroe

Campbell encontró una serie de etapas que atraviesa el héroe descrito en las narraciones de diferentes culturas. En algunas de ellas se recogen los diecisiete pasos, otras condensan varias en una y otras recogen solamente las dificultades que se han de enfrentar en una fase en concreto.

Estas etapas del viaje del héroe se agrupan en 3 categorías y son las siguientes:

La salida

1. El llamado a la aventura:

El héroe se encuentra inserto en una realidad mundana y se despierta en él la necesidad de explorar nuevos horizontes. Este llamado puede ser interno o bien puede ser evocado por algún elemento del contexto que llama su atención como nunca antes: una persona que aparece, un lugar que descubre en uno de sus paseos…

2. El rechazo a la llamada:

A pesar del interés inicial que se despierta en el héroe, es muy habitual que tienda a desatender la llamada y continuar con su vida cotidiana. Esto puede suceder por miedo a lo desconocido, por el compromiso con sus obligaciones, por un sentimiento de incapacidad para enfrentar desafíos… Son muchos los obstáculos que uno se puede encontrar antes de tomar finalmente la decisión de seguir a su intuición. Si el héroe rechaza esta llamada definitivamente, construye para sí mismo una vida carente de significado, incluso aunque pueda alcanzar cierto éxito aparente.

3. El mentor o la ayuda sobrenatural:

Cuando el héroe decide seguir la dirección que le marca la llamada, aparece ante él un guía mágico o una persona de su entorno asume ese papel. Este maestro le va a entregar una serie de talismanes y consejos que le serán útiles más adelante en su andadura.

4. El cruce del primer umbral:

Es el primer paso de la verdadera aventura, cuando el héroe abandona su realidad familiar y se adentra en un territorio totalmente desconocido. Para poder iniciar su camino, el héroe tendrá que enfrentarse al «guardián del umbral». Este representa los límites de su realidad actual y los peligros de abandonar esa zona de seguridad. Será necesaria la confianza y el valor para continuar adelante y atravesar ese velo.

5. El vientre de la ballena:

Después de atravesar el umbral, el héroe experimenta en sus propias carnes la fuerza de lo desconocido al ser engullido en sus fauces. En lugar de salir a conquistar el mundo, el héroe va hacia adentro, hacia el templo interior, donde experimentará la muerte de su antiguo yo para dar paso al nacimiento de uno nuevo. Como asegura Campbell, morirá en el tiempo para reintegrarse a la Matriz Universal o Paraíso Terrenal.

La Iniciación

6. Las distintas pruebas:

Una vez atravesado el umbral, el intrépido aventurero ha de enfrentarse a una serie de dificultades que son parte esencial del proceso de transformación en el que se ha embarcado. Algunas de ellas las superará, disfrutando de momentos de éxtasis y atisbos de la «tierra prometida», mientras que en otras probará el sabor del fracaso. Las pruebas son complicadas, pero no olvidemos que el héroe lleva consigo una serie de amuletos. Además, puede que en estos momentos descubra también un poder sobrehumano que siempre acompaña sus pasos.

encuentro con la diosa
El encuentro con la diosa.

7. El encuentro con la diosa:

Es el momento en el que el héroe se encuentra con el amor sobrenatural. En los cuentos se representa con la figura de una mujer, pero es importante reseñar que se trata del principio femenino que se encuentra dentro de cada persona, hombre o mujer. El encuentro con la diosa es la prueba definitiva del héroe, donde tiene que demostrar si realmente es digno de recibir el don del amor. A la persona que todavía no está preparada para este encuentro, la diosa se le aparece en una forma inferior, como una rana o un sapo.

8. La tentación:

En esta fase, el héroe se ve incitado a desviarse de su camino. Muchas veces se utiliza la mujer como símbolo para esta tentación, pero esta puede tomar otras formas, como la atracción hacia la fama o la riqueza. Aquel que verdaderamente está en búsqueda de la realización tendrá que atravesar la lucha contra las provocaciones mundanas.

9. La reconciliación con el arquetipo paterno:

En algún punto del camino, el héroe tiene que enfrentarse a las proyecciones infantiles sobre su padre. Ha de abandonar la figura de ese monstruo, ese dragón que se presenta a la vez como dios y como pecado. Se hace necesaria la confianza en la misericordia del padre mientras atraviesa la terrible iniciación a la que él le somete. Para esta gran tarea contará con una figura de apoyo femenina. Gracias a ella irá descubriendo que padre y madre se reflejan uno en el otro y forman una unidad. Entonces el héroe dirige su mirada a la fuente, contempla el rostro de su padre y sucede la reconciliación.

10. La apoteosis:

Al atravesar la metamorfosis, la muerte de su antiguo yo, la persona entra en un estado superior, más allá de la dualidad. Se trata de un período de descanso y plenitud previo al regreso del héroe.

iluminación, éxtasis divino

11. El don final:

Es el momento cumbre del viaje del héroe, el alcance de la meta por la que el individuo se esforzó durante todo el viaje, el clímax, el éxtasis divino, la experiencia trascendental.

El regreso

12. La negativa a regresar:

Habiendo alcanzado semejante estado de paz y unión con la divinidad, el protagonista se muestra reticente a regresar a su vida ordinaria. Pero el viaje del héroe no termina aquí, sino que ha de trasladar los dones obtenidos a sus semejantes, en aras de poder inducir una transformación en la comunidad. Es una gran responsabilidad de la que muchos se escabullen, instalándose definitivamente en la morada divina. El mismo Buda, tras alcanzar la realización, dudó de que el mensaje pudiese ser trasladado a otros.

13. El vuelo mágico:

Cuando el héroe ha alcanzado su meta con el beneplácito de los dioses, contará con su ayuda y su protección en el viaje de regreso. Por el contrario, si ha logrado el éxito en contra de las advertencias de su maestro, entonces la travesía de vuelta al mundo ordinario se convierte en una nueva aventura. En este caso, tendrá que proteger el tesoro durante todo el camino.

14. El rescate del exterior:

Igual que en su viaje de ida, el aventurero cuenta con el apoyo de uno o varios guías, también será necesario, por lo general, una figura que le oriente en su retorno a casa. «Es posible -dice Campbell- que el Mundo vaya a buscarlo». La sociedad llama a la puerta de los que se retiran, y si el héroe no se niega a regresar, será rescatado y reintegrado.

15. El cruce del umbral de retorno:

El regreso tiene el objetivo de trasladar la sabiduría a la vida ordinaria, para luego transmitirla a los demás. Para completar su aventura, el héroe debe sobrevivir al impacto del mundo. Luego del retiro en una vida colmada de éxtasis divino, los ruidos y las inconsistencias cotidianas resultan profundamente desalentadoras. El profeta se siente como un tonto hablando de realidades que no existen para el resto del mundo. Lo más fácil parece retirarse de nuevo a la cueva. Pero el hombre realizado tiene la tarea de integrar la eternidad en la vida temporal, de encontrar a Dios en todo lo que existe.

Jesús

16. El maestro de los dos mundos:

Este momento se representa habitualmente con la figura de héroes consagrados, como Jesús o Buda. Representa la etapa en la que el individuo logra integrar el mundo exterior y el interior, entre lo mundano y lo trascendente. El viajero está de vuelta en el mismo punto del que partió, pero ya no es el mismo, ha alcanzado una nueva condición. Ha abandonado sus pretensiones personales y se encuentra abierto a lo que la vida decida manifestar a través de él.

17. La libertad para vivir:

Gracias a todo su periplo, el héroe ha alcanzado la libertad frente a sus miedos, la libertad para vivir. Se establece en el presente, sin lamentos por el pasado y sin miedo por lo que ha de venir. Asentado en lo inmutable, permite que la naturaleza siga su curso siempre cambiante.

símbolo de libertad

Todos atravesamos al menos algunas de estas etapas a lo largo de nuestra vida, de forma que es una guía interesante a tener en cuenta por nosotros, peregrinos de la vida. Un mapa de ruta en el que ubicarnos cuando nos sentimos perdidos. Al mirarnos en este relato universal, veremos cómo nos señala «usted está aquí».

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